lunes, 29 de septiembre de 2008

Dermatosis ectoparasitarias del canino y felino. (Parte II)


La sarna sarcóptica es una enfermedad parasitaria, altamente contagiosa de la piel del perro, producida por el ácaro Sarcoptes scabiel var. canis, la cual se caracteriza por un prurito intenso, afectando a perros de cualquiera edad, raza o sexo.
El parásito, aunque tiene un huésped específico, puede invadir temporalmente la piel del hombre, causando enrojecimiento y pápulas pruriginosas. En el hombre, a diferencia del perro, el S. Scabiei no excava en la piel, desapareciendo de este huésped temporal en pocas horas, pudiendo persistir las pápulas por varios días. Aún cuando cualquier zona de la piel del perro puede estar afectada, el pabellón auricular es el lugar más frecuentemente comprometido por el ácaro.

La dermatitis resultante se caracteriza por eritema, pápulas, alopecía y formación de pequeñas costras. El intenso prurito conduce a excoriaciones, producto del rasquido, que pueden contaminarse secundariamente con bacterias.


El diagnóstico definitivo, debe hacerse mediante el examen de raspado de piel a fin de pesquizar e identificar el parásito.
Al examen histopatológico de la piel, se encuentra acanthósis con edema intra e intercelular en el estrato espinoso. En el dermis hay un infiltrado inflamatorio compuesto principalmente por linfocitos y eosinófilos.

La sarna sarcóptica, en las etapas íniciales, puede semejar una dermatosis alérgica; más tarde la aparición de costras grisáceas puede hacer que se confunda con una dermatitis seborreica.
El tratamiento está orientado, en primer lugar, a la eliminación del ácaro, lo cual puede realizarse mediante productos acaricidas. El uso de glucocorticoides, administrados por vía oral o parenteral, ayuda a controlar el prurito, pero no deben ser usados en casos de piodermitis secundaria.
Para remover las costras de la lesión y contribuir a la limpieza de la piel se aconseja el uso de shampoos antiseborreicos.