martes, 30 de septiembre de 2008

Estornudos y moqueo de perros


La trufa de nuestro perro es un órgano vital que tiene que permanecer húmeda y brillante, no sólo por cuestión estética sino también por su salud ya que a través de ella respira y huele.
Un simple estornudo, una ligera hemorragia, un arañazo no deben preocuparnos. Si persisten o se agudizan los síntomas pueden ser indicativos de algo más importante.

ESTORNUDOS
Hay que tener en cuenta que los estornudos pueden ser de dos clases:
Ø Aislados, no son preocupantes. Su mucosa nasal es muy sensible a las diversas cosas que puedan ser inhaladas. Los estornudos también se pueden producir al despertarse, los cuales no tienen importancia.
Ø Continuos, no son preocupantes si se dan en ciertos ambientes y en exceso ya que indica una fuerte sensibilidad a determinados agentes del ambiente como pueden ser los perfumes, desinfectantes, etc.
Es importante observar que al mismo tiempo que estornuda el animal no sacude la cabeza, o que no le sangre la nariz o que respire con dificultad, si es así lo más posible es que nuestra mascota tenga alojado un cuerpo extraño en su fosa nasal. En este caso acudiremos al veterinario, nunca le hurgaremos la nariz.

FLUJO NASAL
Es importante observar como es el flujo nasal de nuestra mascota y retirárselo con un pañuelo suave o con un algodón ya que así evitaremos daños en la trufa.
Si las secreciones son claras como el agua es una descarga normal que aparece con naturalidad en nuestra mascota y aumenta cuando está excitado retirándolo con su propia lengua.
Si la secreción es abundante durante varia horas y se vuelve espeso significa que un agente patógeno se encuentra en las vías respiratorias altas, y se han puesto en marcha los mecanismos de defensa de la nariz. Esto es grave y tendremos que acudir a nuestro veterinario.

CAMBIOS DE COLORACIÓN
Existen algunos casos en los que la trufa palidece, no se sabe muy bien por qué, simplemente aparece.
Esto no se debe confundir con el vitíligo, que aparece en trufas pigmentadas negras. Estas llegan ha adquirir un color rosado, a menudo en forma de manchas, no tiene efecto nocivo para la trufa pero no hay tratamiento para que el pigmento vuelva a salir.

CAMBIOS DE TEMPERATURA Y TACTO
La trufa tiene que estar fría, húmeda y lisa. Si está caliente, seca y agrietada no significa que nuestra mascota esté enferma. Esto se puede deber a que el animal ha estado al sol o sentado en un sitio caliente temporalmente. Si le gusta excavar y frotarse la trufa contra el suelo lo mas seguro es que tenga la trufa agrietada.
La solución es evitar estas situaciones, sin más trascendencia.
Ciertas lesiones serán para siempre cuando afectan a la zona oscura de la trufa, como son la queratosis o las descamaciones, quedando reseca de por vida.
El caso más grave de resequedad de la trufa se denomina Nariz de Colli, enfermedad esta hereditaria. La parte superior de la nariz se pela y aparece ulcerada y con moco. En este caso conviene acudir a nuestro veterinario cuanto antes, ya que el empeoramiento puede ser muy rápido. Esta patología se puede dar por la exposición al sol