martes 10 de marzo de 2009
Cesar Millan, el encantador de perros
César Millán es mejicano. Emigró de su país hacia los Estados Unidos en busca de un futuro mejor, empezando a trabajar a principios de los años noventa en un salón de belleza canino de San Diego. Esta experiencia le abrió las puertas de su futuro trabajo, ya que se ganó la reputación de trabajar con casos difíciles pues podía controlar a cualquier perro: agresivos, hiperactivos, pasivos, obsesivos, etc. César compaginaba su trabajo sacando a pasear a los perros de sus vecinos, que rápidamente se dieron cuenta de que podía manejar incluso a los más agresivos. Tras esta experiencia se trasladó a vivir al norte de Los Angeles. Su futuro como estrella de la televisión estaba solo a un paso.
César Millán se convirtió en un experto adiestrador de perros que trabajaba para lograr una perfecta convivencia entre animales y humanos. Millán ha ido perfeccionando sus técnicas, y en la actualidad trabaja con perros que tienen problemas de comportamiento, desde el que ladra excesivamente hasta el vago, el impulsivo, el celoso o el desobediente. Pero sin duda, su especialidad son los perros agresivos.
La técnica de César Millán se centra en un animal problemático, estudia el caso, aplica sus reglas y marca los límites para que el perro pueda convivir perfectamente con la familia. Para lograr sus objetivos, es imprescindible que el animal se encuentre en un estado de calma. Conseguido su objetivo, César enseña las técnicas a los propietarios de los perros y a mantener la conducta recién aprendida.
sábado 8 de noviembre de 2008
DIAGNÓSTICO DE DISTEMPER CANINO. MOQUILLO

Se comienza este trabajo, con un breve recordatorio sobre la presentación clínica de la enfermedad, y luego se explican los diferentes métodos directos e indirectos con los que cuenta el clínico practico, para poder lograr un diagnóstico certero.
Se proveen los conceptos básicos para encontrar el método adecuado de diagnóstico, según el momento evolutivo de la enfermedad en donde se encuentra el paciente, que tipo de muestra remitir y por último poder interpretar correctamente los resultados, a veces ambiguos, de dichos estudios.
Introducción
El Distemper canino es una enfermedad viral y altamente contagiosa. Es producida por un Paramixovirus del genero Morbilivirus, la vacunación anual suele reducir pero no eliminar su presentación, y en la medida que la población se encuentre menos vacunada, aumentará la presentación de casos clínicos.
A pesar de ser una enfermedad muy conocida por todos, suele presentar cierta dificultad para la interpretación de las pruebas de laboratorio complementarias, con el objeto de obtener un diagnóstico preciso.
Es bastante dificultoso con los estudios actuales ante-mortem descartar categóricamente la presencia del Distemper, pues todos los métodos utilizados pueden dar algunos falsos negativos.
Aquí tenemos un breve recordatorio sobre las diferentes presentaciones clínicas:
La infección por el virus del distemper canino se presenta como una enfermedad multisistémica potencialmente fatal que puede involucrar al SNC. Los perros pueden desarrollar un infección clínica o subclínica. Se piensa que la mayoría de las infecciones de CDV son subclínicas o agudos leves, y que no requieren tratamiento. La infección clínica se manifiesta de tres formas: aguda, subaguda y crónica.
Es la forma más común. El período de incubación (desde la infección hasta la aparición de signos clínicos) normalmente es de 7 a 14 días. Entre los 3 a 7 días, se presenta fiebre y leucopenia que casi siempre pasan inadvertidas. La fiebre disminuye durante algunos días hasta que se desarrolla una segunda fase febril, que normalmente va acompañada de conjuntivitis, rinitis y anorexia. Los signos gastrointestinales y respiratorios como tos, diarrea, vómitos, anorexia, deshidratación y pérdida de peso pueden seguir a continuación. Las infecciones bacterianas secundarias a menudo complican este cuadro.
2 Subaguda
Los signos del SNC pueden desarrollarse a partir de la enfermedad sistémica como una encéfalo mielitis aguda. La presentación neurológica incluye:
1. Contracciones bruscas involuntarias localizadas de un músculo o grupo de músculos.
2. Paresia o parálisis que comienzan a menudo en miembros posteriores (ataxia).
3. Convulsiones, sialorrea, movimientos masticatorios, pedaleo de los miembros, micción involuntaria y/o defecación.
4. Hiperestesia, vocalización, reacciones de miedo.
5. Ceguera.
Se han reconocido dos formas crónicas en perros adultos. La primera se presenta a consecuencia de un proceso inmunomediado que produce una encefalitis multifocal (Multi Distemper Encephalomyeltis) que progresa lentamente. Esta forma normalmente ocurre en los perros de 4 a 8 años. Se presenta con debilidad en miembros posteriores, falta de respuesta a la amenaza, parálisis y temblores de la cabeza. La recuperación de este tipo de infección CDV es posible.
La encefalitis crónica del perro viejo (Old Dog Encephalitis) es un desorden progresivo que afecta usualmente a perros mayores de 6 años. Se presenta con ataxia, movimientos en circulo, presión de la cabeza contra objetos y cambios en la personalidad (no hay respuesta a estímulos externos o no reconoce a los dueños).
La persistencia del virus en el SNC produce una reacción inflamatoria, instalándose una encefalitis crónica. Estos animales no son infecciosos.
Hematología
En casos agudos la linfopenia (común en la 1º semana) y la trombocitopenia (menos común) son anormalidades que se presentan en forma habitual. Puede presentarse además monocitosis. Otros cambios dependen de los órganos afectados y de la presencia o no, de infección bacteriana secundaria.

Estudios indirectos de diagnostico
Serología
De todos los métodos de diagnóstico virológicos para el Distemper, el serodiagnóstico es el mas utilizado por los veterinarios, si bien las pruebas son confiables, el problema se produce al interpretar los resultados.
Contamos con dos pruebas para la identificación de anticuerpos:
Inmunofluorescencia indirecta (IFI)
En base a células infectadas y la prueba de ELISA en base a virus purificados. Si bien estas dos pruebas se usan habitualmente, en la primera existe la intervención de un operador para la interpretación de los resultados, lo que hace que una misma muestra pueda dar valores diferentes, en dos laboratorios distintos.
Seroconversión
· La medición de anticuerpos séricos IgM (contra las proteínas del núcleo viral NP y P) y las IgG (contra los antígenos de la cápsula H y F), pueden ayudar en el diagnóstico de Distemper, pero la prueba no diferencia los anticuerpos pasivos maternales, los anticuerpos vacunales y los anticuerpos por infecciones subclínicas, de los anticuerpos que son producto de la enfermedad en cachorros, en animales previamente inmunizados y en los que han tenido contacto previamente con el virus.
La detección de anticuerpos neutralizantes, precipitantes o citotóxicos no es suficiente para el diagnóstico. Perros no vacunados, infectados en forma aguda pueden morir sin aparición de anticuerpos neutralizantes mientras que los infectados en forma subaguda o crónica, pueden tener niveles de anticuerpos comparables con los perros vacunados.
· La IgM puede ser detectada en perros infectados no vacunados, entre los 6 y 8 días post infección. La IgG aparece entre los 10 y 20 días.
· La prueba de ELISA para la detección de IgM específica contra el virus de moquillo canino, es una prueba útil, ya que la IgM en perros infectados persiste por 5 semanas a 3 meses dependiendo de la cepa y la respuesta del huésped. En perros vacunados la IgM persiste por aprox. 3 semanas. Falsos negativos pueden observarse en perros que mueren en forma aguda, sin la presencia de respuesta inmunitaria, y puede darse además, en presentaciones subagudas o crónicas.
. Detección de IgG - Títulos seriados de 2 muestras con 2 semanas de diferencia (los títulos únicos son de escaso valor), son de valor en perros que no han sido vacunados dentro del mes anterior, un aumento de cuatro veces o mas, entre el suero de la fase aguda y convaleciente, es señal de una enfermedad activa.
Análisis serológico del liquido cefalorraquídeo (LCR) (Encefalitis)
Los signos neurológicos suelen aparecer entre 1 y 3 semanas, luego que el perro se ha recuperado de los signos gastrointestinales y/o respiratorios.
La determinación de anticuerpos específicos contra el virus en LCR es diagnóstico de encefalitis por Distemper.
En ausencia de trauma vascular, los anticuerpos específicos no son detectados en LCR, aún en animales previamente inmunizados.
Pueden haber falsos positivos, cuando en la toma de la muestra hay contaminación con sangre. No obstante si el título de la muestra de LCR es mas alto que el del suero, se considera que esos anticuerpos se han producido localmente y demuestran una infección activa.
Puede diagnosticarse Distemper en forma presuntiva, si hay aumento de la concentración de proteínas en LCR, pleocitosis linfocitaria, y son detectados anticuerpos específicos en una muestra no contaminada con sangre periférica.
La inmunosupresión es frecuente durante la infección por Distemper, el titulo bajo de anticuerpos no puede eliminar la enfermedad y los animales mueren.
Los anticuerpos maternales pueden persistir durante 2 o 3 meses, los cuales dan resultados serológicos positivos, aunque no son indicativos de infección.
Cualquier anticuerpo anti-distemper encontrado en LCR es de gran valor para el diagnóstico definitivo de Distemper.
Estudios directos de diagnóstico
Deberíamos recordar que cuando el animal se presenta en nuestros consultorios con la sintomatología clínica de la fase aguda, ya han pasado entre 1 y 2 semanas como mínimo, desde que el animal ha estado expuesto por primera vez al virus, por lo tanto
Es imperativo de acuerdo a los síntomas predominantes, intentar ubicar el lugar en donde pueda encontrarse el virus dentro del organismo, para poder identificarlo, si es factible, con los estudios directos de diagnóstico.
El diagnóstico definitivo requiere de la demostración de cuerpos de inclusión intranucleares e intracitoplasmáticos eosinofílicos (Cuerpos de Lentz) por examen citológico (coloración de Shorr, Diff Quick), o por inmunofluorescencia directa de muestras citológicas o histopatológicas.
Los cuerpos de inclusión se pueden ver en eritrocitos y leucocitos, sin embargo estas inclusiones están presentes solo de 2 a 9 días luego de la infección, y no suelen estar presentes cuando los síntomas clínicos aparecen.FOTO07
Los cuerpos de inclusión pueden ser mas fácilmente visualizados en muestras de la costra flogística o de aspirados de medula ósea que en preparados de sangre periférica.
Las partículas virales pueden ser detectadas por anticuerpos fluorescentes (IFA) en células de las tonsilas, ganglios linfáticos, árbol respiratorio, hisopados conjuntivales, sedimento urinario y LCR de 5 a 21 días post infección. El test es específico, si da positivo, el perro tiene Moquillo.
La partícula viral puede ser encontrada en las células del LCR, en animales con signos neurológicos, en el 80% de los casos.
En raras ocasiones la vacunación reciente puede dar falsos positivos. Más de una muestra puede ser necesaria para encontrar e identificar el virus, en casos subagudos o crónicos estas pruebas pueden resultar negativas, aunque no se descarta la presencia del virus. Da muchos falsos negativos.
Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR)
Esta prueba ya disponible en nuestro país, permite detectar la proteína (NP) del nucleocápside viral y puede resultar positiva aún cuando las pruebas de aislamiento y la Inmunocitoquímica no logren detectar al virus. Es un buen método para diagnóstico temprano en perros no vacunados recientemente.
La técnica consiste en tomar una porción clave del ARN viral y por medios enzimáticos multiplicarla de forma exponencial; si en una muestra hay una única molécula de ARN (indetectable por cualquier otro método), con esta reacción, luego de 20 pasos (en ciclos de 3 a 5 minutos cada uno), podemos obtener 1 millón de moléculas idénticas.
Comparadas con ésta tecnología, las pruebas tradicionales de identificación y detección de anticuerpos, son casi obsoletas; un resultado positivo de PCR nos indica, casi sin margen de error, que el ARN del agente está presente en el animal y si está el ARN, la infección es segura.
La sensibilidad de ésta prueba ha sido incrementada notablemente, por medio de la técnica de "nesting" (dos amplificaciones en secuencia, siendo la segunda para un segmento aún más específico de ARN del agente).
Una prueba de PCR puede detectar infecciones incluso al segundo día post-infección (no debemos esperar el tiempo necesario para que se produzca la seroconversión o respuesta inmune).
Es posible encontrar falsos positivos alrededor de 1 a 2 semanas luego de la vacunación. Un resultado positivo es un buen indicador de enfermedad, sin embargo un resultado negativo, no descarta Distemper, sobretodo si la muestra se toma en forma tardía durante el curso de la enfermedad, o sea cuando la presencia y eliminación del virus han disminuido.
Biopsia de piel
Un estudio reciente descubrió que el virus del Distemper canino puede ser encontrado en biopsias superficiales de 1 cm de piel normal del cuello dorsal, es una prueba ante-mortem fiable (sensible y específica). El efecto de la vacunación en esta prueba, es incierto y probablemente sea menos confiable durante la fase neurológica avanzada de la enfermedad. Enviar la muestra-biopsia en formol.
Necropsia/histopatología
Se deben analizar muestras de bazo, amígdalas, ganglios linfáticos, estómago, duodeno, vejiga y cerebro, por histopatología e inmunohistoquímica, pues el Distemper puede localizarse en diferentes tejidos.
Se puede diagnosticar con seguridad con un estudio histopatológico hecho por un patólogo calificado. Si el Moquillo es un problema poblacional y el diagnóstico definitivo no puede hacerse por otros métodos, una necropsia es una inversión que vale la pena realizar en un perro muerto sospechoso, con el objeto de establecer si el Distemper está presente o no, en dicha comunidad.
Tratamiento
El tratamiento es de sostén y busca minimizar los efectos negativos que el virus tiene al interior del organismo del perro, pudiendo incluso evitar la aparición de secuelas neurológicas en el cachorro. Lo anterior se logra mediante la prescripción de vitaminas, antiinflamatorios, antibióticos y medicamentos de acción específica sobre el sistema nervioso.
Conclusión
Como hemos visto, existen numerosas pruebas para el diagnóstico del Distemper, pero no existe una de elección, de acuerdo a diferentes variables, como la historia previa vacunal del animal, el estado evolutivo de la enfermedad, la presencia de signos neurológicos, el acceso a laboratorios de referencia que cuenten con la tecnología adecuada y la capacidad económica del propietario para afrontar pruebas onerosas como por Ej. el PCR, es que definiremos cuál o cuales son las pruebas mas convenientes a las que podemos recurrir, para llegar a un resultado adecuado.
Un perrito para Jesus.
Al crecer Nuestro Señor, lo hubiera seguidoa través de los días y los años,mientras predicaba a las muchedumbres,resucitaba a los muertos,o se arrodillaba en el Huerto de los Olivos para rezar.Es muy triste saber que Jesús se enfrentó solo a la muertesin el amor de un perro que le acompañara para confortar su corazón.
Y cuando Jesús resucitó la mañana de Pascua¡que feliz habría sido al ver a su perro y como éste lamería Sus manos lleno de alegría por volver a verle!.
Pero, ahora Jesús, ya tiene un perro.Hace poco que le he enviado al mío mi viejo compañero, tan querido por mí.Día tras día, durante mucho tiempo a donde quiera que fui, cuatro patas decían:¡Espérame, que voy contigo...!Y era feliz, corriendo tras mis pasos. Ahora sonrío a través de mis lagrimas,en este primer día en que me falta su compañía sabiendo que acompaña a Jesús en la Eternidad.
Rudyard Kipling
Un corazón gigante busca dueño para darle todo su amor.
Lo encontramos abandonado en un baldío de Don Torcuato, en un estado terrible.
Es activo, guardián, le escanta jugar, es un dulce total ya sea con otras mascotas así también con todas las personas. Necesita un hogar con mucho espacio para correr y jugar, ya que tiene un gran tamaño. Él sigue esperando una familia que le de el cariño que necesita, más allá de las cicatrices del abandono que lleva en su trompa.
Si querés adoptarlo, llamame al 4846-3049 ó 15-6175-1145. Karina
Los perros interpretan nuestro rostro.

Los humanos tienden a mirar primero la mitad derecha del rostro de una persona que ven por primera vez y le dedican más tiempo a esa parte facial.
Este fenómeno sólo se da cuando se observan caras humanas, no ocurre al mirar otros objetos.
Una hipótesis sostiene que el lado derecho de la cara expresa mejor el estado emocional de la persona, por eso se mira en primer lugar.
Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Lincoln (Inglaterra) ha descubierto que los perros domesticados también han desarrollado este comportamiento, posiblemente para captar la emoción de las caras humanas.
Los investigadores, liderados por Kun Guo, estudiaron los movimientos de ojos y cabeza de 17 canes a los que mostraron imágenes de rostros de personas, monos, perros y objetos inanimados.
Los animales miraron hacia la izquierda, es decir, a la mitad derecha del rostro, tan sólo cuando se les enseñó caras humanas (esta tendencia se acentuó aún más cuando la expresión del rostro era de enfado).
Según los científicos, los perros podrían haber aprendido este comportamiento para interpretar las emociones del rostro tras miles de años de interacción con los seres humanos.
Sin embargo, cuando a los perros se les mostró una imagen invertida, siguieron mirando a su izquierda, algo que los humanos no hacen.
El equipo investigador explica que el hemisferio derecho del cerebro canino, que procesa la información del campo visual izquierdo, se adapta mejor a la interpretación de las emociones humanas que el hemisferio derecho.
Según el experto canino de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest (Hungría) Adam Miklosi, aunque el descubrimiento es interesante, aún es un misterio cómo los perros perciben las caras de las personas y no hay evidencias de que sean capaces de reconocer las emociones.
domingo 12 de octubre de 2008
VÓMITO: DIFERENCIACIÓN CLÍNICA
ANAMNESIS
El primer paso en la clínica es la anamnesis. En ella debemos preguntar acerca de los siguientes temas:
1) Contenido del vómito:
- Alimento: preguntar grado de digestión y tiempo que ha pasado desde la ingesta.
- Moco: puede proceder de saliva o de estómago.
- Hierba: suele deberse a patologías gástricas o duodenales.
- Bilis: es habitual en enteropatías inflamatorias, hipomotilidad gástrica, pancreatitis y obstrucciones intestinales. La probabilidad de que un animal con vómitos biliosos tenga una estenosis pilórica es mínima.
- Sangre: si es fresca, muchas veces es poco significativo, pues ésta procede de esófago o de faringe. La presencia de sangre digerida (posos de café) nos indica lesión de la mucosa gástrica con úlceras y/o erosiones por diferentes causas (cuerpos extraños, insuficiencia renal o hepática, gastritis hemorrágica, fármacos, neoplasias gástricas, etc).
- Olor fecal o heces en el vómito (vómito fecaloideo): es indicativo de obstrucción intestinal o íleo paralítico.
2) Relación con la alimentación:
- Vómitos inmediatamente después de comer o 30 minutos después. Suele deberse a gastritis aguda o crónica.
- Vómito con alimentos más de 7 horas después de la ingesta: indica obstrucción en antro pilórico o cualquier causa de hipomotilidad gástrica.
- Vómito por la mañana temprano con el estómago vacío. Cuando se presenta, especialmente en perros de raza pequeña, suele deberse a reflujo biliar en periodos de ayuno prolongado.
3) Forma de vomitar.
- Vómito no productivo. Puede presentarse en cualquier cuadro que curse con vómitos muy frecuentes o bien en dilatación-torsión gástrica.
- Vómito en proyectil. Suele ir sin arcadas ni nauseas y se debe a obstrucción pilórica o entérica proximal.
4) Duración de los vómitos.
5) Dieta del animal.
6) Protocolos de vacunación y desparasitación empleados, de especial importancia en animales jóvenes.
7) Otros signos clínicos. Lógicamente debe realizarse una anamnesis completa, que incluya preguntas no sólo con respecto a signos digestivos (diarrea, estreñimiento, pérdida de peso, etc) sino a síntomas relacionados con cualquier otro aparato o sistema (poliuria, polidipsia, tos, etc).
EXPLORACIÓN FÍSICA
Se debe realizar una exploración general del paciente, con especial referencia a la temperatura y al grado de hidratación. Puesto que en ocasiones la causa del vómito no es digestiva, deberá evaluarse el color de mucosas, el sistema cardiovascular, los ganglios linfáticos y la glándula tiroides. Además, debe llevarse a cabo una exploración oftalmológica y neurológica.
En relación con el aparato digestivo, debe incluirse una palpación abdominal y un tacto rectal. El objetivo de la palpación abdominal es encontrar dolor (local o generalizado), cuerpos extraños, masas, invaginaciones, contenidos (gases y/o líquidos en asas intestinales), asas dilatadas, heces duras, organomegalias, etc. En casos de dilatación-torsión gástrica, también está indicada la percusión. En animales con ascitis, está indicada la técnica combinada de palpación-percusión en busca de la onda ascítica.
VÓMITO AGUDO: PROTOCOLO DE ACTUACIÓN
Por desgracia, en muchos animales con vómito agudo es difícil llegar a realizar un diagnóstico etiológico. Frecuentemente no somos capaces de llegar a conocer la causa exacta que ha desencadenado el problema. Muchos animales con vómitos presentan gastroenteritis agudas inespecíficas (que habitualmente también provocan diarrea), causadas por errores dietéticos. Esta realidad hace que el modo de actuar ante un cuadro de vómito agudo sea diferente del que adoptamos ante un caso con vómito crónico. En este último caso, el objetivo es realizar un completo protocolo de diagnósticos diferenciales encaminados a conocer exactamente la causa y poner un tratamiento específico. En casos agudos, el objetivo sería más bien descartar algunas causas especialmente graves, tras lo cual se instauraría un tratamiento sintomático frente al que responden la amplia mayoría de casos. Debemos tener en cuenta que un gran número de patologías con vómito agudo tienen un carácter autolimitante.
Estadísticamente, las causas más frecuentes de vómito agudo son las siguientes:
- Causas dietéticas: por ingesta de restos de la mesa, basura, cuerpos extraños, etc., por cambios bruscos de alimentación o por intolerancia a alguna dieta.
- Fármacos, en especial, AINES pero también otros muchos fármacos (antibióticos, quimioterápicos, etc.)
- Enfermedades metabólicas: insuficiencia renal, hepática, desequilibrios electrolíticos.
- En animales jóvenes o sin un protocolo correcto de vacunación/desparasitación: enfermedades infecciosas (especialmente, moquillo y parvovirosis en perros y leucemia e inmunodeficiencia en gatos) o parasitarias.
Por ello, el protocolo de trabajo que habitualmente se lleva a cabo en animales con un cuadro agudo es el siguiente:
1) Anamnesis, especialmente útil para conocer la existencia de problemas relacionados con la dieta, ingesta de cuerpos extraños, tratamientos en curso y signos clínicos que pueden aparecer en enfermedades metabólicas. Es también útil conocer si el paciente tiene heces normales, diarrea o estreñimiento. No debemos olvidar que los vómitos pueden presentarse tanto en perros con diarrea (normalmente debido a procesos inflamatorios que afectan a todo el aparato digestivo) como con estreñimiento (por hipomotilidad). Como se acaba de señalar, la edad del animal y los protocolos de vacunación y desparasitación también son importantes para orientar el caso.
2) Exploración física. En la palpación abdominal se pueden detectar cuerpos extraños, masas, dolor, líquidos y gases en asas intestinales y distensión abdominal. También se debe prestar atención a la posible existencia de secreción vulvar o de signos neurológicos.
3) Diagnóstico por imagen. Tanto la radiología (simple o de contraste) como la ecografía son técnicas habituales en el diagnóstico de muchas enfermedades que cursan con cuadro de vómito agudo. En cualquier caso, están especialmente indicadas cuando la palpación abdominal no es normal. Con estas técnicas podremos diagnosticar numerosas enfermedades como torsión o invaginación intestinal, obstrucción gástrica o intestinal, dilatación-torsión gástrica, cuerpos extraños, piometra, procesos prostáticos, patologías hepatobiliares, megacolon (especialmente, en gatos) y algunas enfermedades pancreáticas.
4) Analítica de sangre y/o de orina. Siempre resultará útil, no sólo para descartar algunas causas de emesis, sino para conocer la posible existencia de alteraciones fisiopatológicas producidas como consecuencia del vómito (por ejemplo, hipopotasemia). Con las analíticas podemos orientar el diagnóstico en casos de diabetes mellitus, insuficiencia renal o hepática, síndrome de Addison, sepsis, desequilibrios electrolíticos, patologías del tracto urinario bajo, pancreatitis, etc.
En aquellos casos en los que tanto las analíticas realizadas como el diagnóstico por imagen no muestren alteraciones significativas, habitualmente la opción es instaurar un tratamiento médico sintomático a base de antieméticos como la clorpromacina (0,2-0,4
mg/kg/8h IM o SC en perros y 0,5 en gatos) o la metoclopramida (0,1-0,5 mg/kg/8h). Cuando existan dudas con respecto a la posible existencia de un cuadro obstructivo, éste último fármaco no se debe emplear debido a sus efectos procinéticos.
Además del tratamiento primario del vómito, también se pueden emplear antisecretores ácidos gástricos como la cimetidina (5-10 mg/kg/6-8h), ranitidina (0,5-2 mg/kg/8-12 horas) o famotidina (0,5-1 mg/kg/12-24 h). Si hay desequilibrios electrolíticos importantes o bien si los vómitos impiden la administración de fármacos vía oral, se debe instaurar una fluidoterapia de mantenimiento, suplementando especialmente las posibles pérdidas de potasio.
La instauración de un ayuno absoluto como terapéutica del vómito es un punto controvertido, si bien cada vez son más los autores que lo creen innecesario, dado que se ha comprobado que con periodos de ayunas no demasiado prolongados se pueden presentar atrofias de las vellosidades intestinales. Por ello, siempre que el animal tolere inicialmente la dieta, se considerará ésta como parte del tratamiento. El objetivo es administrar pequeñas tomas de alimento muchas veces al día de una dieta baja en grasa, baja en fibra y con proteínas fácilmente digestibles. El empleo de dietas comerciales con estas propiedades o de arroz o pasta con pollo o pavo está especialmente recomendado en estos casos.
VÓMITO CRÓNICO: PROTOCOLO DE ACTUACIÓN
El protocolo de actuación cuando se presenta un animal con vómitos crónicos es diferente del comentado para casos con cuadro agudo. El objetivo será llegar a un diagnóstico etiológico para así poder alcanzar un mayor éxito terapéutico. Desgraciadamente, el tratamiento sintomático en estos casos no suele ser capaz de resolver la sintomatología. Por ello, comenzaremos este apartado, considerando las causas de vómito crónico en perros y gatos para, a partir de esa base, justificar el protocolo de diagnósticos diferenciales que emplearemos.
Un cuadro de vómito crónico puede deberse a las siguientes causas:
1) Causas dietéticas. Entre ellas están todos los errores dietéticos, los cambios bruscos de dieta, la alimentación excesivamente rápida, las intolerancias alimentarias y las alergias alimentarias. En los gatos, una de las causas más frecuentes de vómitos es la ingesta de pelo que se suele acompañar de estreñimiento.
2) Fármacos. Entre ellos se incluyen especialmente los AINES, fármacos quimioterápicos, antibióticos (especialmente, eritromicina y tetraciclinas), glucósidos cardiacos, etc. También puede provocar vómitos cualquier medicación a dosis elevada; incluso con dosis normales son muchos los medicamentos que potencialmente pueden causar problemas digestivos.
3) Tóxicos. Los más frecuentes son plomo, zinc, polietilenglicol y sustancias ácidas o básicas (como muchos agentes de limpieza). También son tóxicas muchas plantas y setas así como diferentes insectos. Aunque los vómitos debidos a fármacos y tóxicos suelen ser agudos, en ocasiones pueden dar lugar a un cuadro crónico.
4) Enfermedades metabólicas o sistémicas. Son muchas las enfermedades metabólicas que pueden cursar con vómitos. Entre ellas se incluyen: insuficiencia renal crónica (especialmente en animales viejos), hepatopatías, insuficiencia cardiaca congestiva, patologías que cursen con septicemia o acidosis, desequilibrios electrolíticos (especialmente, hipercalcemia) y múltiples endocrinopatías como la diabetes mellitus, el síndrome de Addison o el hipertiroidismo y, en menor medida, el hipotiroidismo. Aquellos tumores no digestivos que cursan con hipercalcemia pueden causar vómitos. También debemos tener en cuenta que los mastocitomas pueden dar lugar a vómitos por aumento en la secreción de histamina que dará lugar a una hipersecreción ácida gástrica.
5) Enfermedades neurológicas: patologías vestibulares, neoplasias, etc.
6) Enfermedades infecciosas. En la especie felina, tanto la leucemia como la inmunodeficiencia y la peritonitis infecciosa felina pueden ser causantes de vómitos crónicos. Las enfermedades infecciosas que cursan con sintomatología digestiva en el perro (especialmente, moquillo y parvovirosis canina) suelen tener un curso agudo, si bien, algunos casos de moquillo, en especial, en perros adultos pueden presentarse de forma subaguda.
7) Patologías abdominales. Pueden presentarse vómitos crónicos en animales con pancreatitis crónica, gastrinomas, prostatitis, etc. En cualquier caso, muchas de estas enfermedades suelen cursar de un modo agudo.
8) Causas bacterianas. Son muchos los agentes que pueden causar sintomatología digestiva en pequeños animales, destacando entre ellos Campylobacter, Clostridium, Yersinia, E.coli, etc.
9) Causas parasitarias. Son igualmente muchos los parásitos (coccidios, Giardia, Entamoeba, Toxocara canis, Strongyloides canis, Diphylidium caninum, etc) que pueden provocar una enteritis y, con frecuencia, dar lugar a vómitos.
10) Patologías gástricas, diferenciando entre ellas dos grupos:
a. Primarias: gastritis crónicas (superficial, atrófica e hipertrófica) y patologías pilóricas (estenosis pilórica y espasmo de píloro).
b. Secundarias a enfermedad inflamatoria intestinal (enteritis linfoplasmocitaria, enteritis eosinofílica, enteritis granulomatosa), linfangiectasia intestinal o sobrecrecimiento bacteriano de intestino delgado.
11) Neoplasias digestivas, tanto a nivel gástrico como intestinal. Las más frecuentes a nivel gástrico son el adenocarcinoma (especialmente, en perros) y el linfosarcoma (más frecuente en gatos).
A la vista de todas estas causas, ante un perro con vómito crónico debemos en primer lugar realizar una anamnesis detallada, con el fin de analizar si los síntomas son debidos a causas dietéticas, fármacos o tóxicos.
Junto con la anamnesis, debemos realizar una exploración física completa que, acompañada de una analítica sanguínea y, en algunos casos, de un urianálisis, nos ayudará a descartar enfemedades metabólicas o sistémicas, enfermedades neurológicas o infecciosas.
El diagnóstico por imagen basado en la radiología y la ecografía es a menudo poco específico. Sin embargo, en ocasiones es útil para el diagnóstico de algunas patologías abdominales. En animales con obstrucción intestinal parcial o con cuerpos extraños en estómago, el curso de la enfermedad suele ser agudo. No obstante, en ocasiones los síntomas se cronifican, siendo en estos casos útil la realización de una radiografía de abdomen o de una ecografía.
A continuación, solemos realizar un cultivo bacteriológico de las heces en busca de patógenos y un análisis coprológico seriado (de 3 días consecutivos) para diagnosticar causas bacterianas y parasitarias.
La mayoría de las patologías gástricas primarias o secundarias a enfermedades intestinales así como las neoplasias digestivas se diagnostican mediante endoscopia digestiva o por laparotomía exploratoria.
¿A dónde van nuestros animales cuando mueren?
Justo al lado del Cielo hay un lugar llamado El Puente del Arco Iris. Cuando un animalito que ha sido especialmente cercano a alguien muere, va al Puente del Arco Iris. Allí hay praderas y colinas para que todos nuestros amigos especiales puedan correr y jugar juntos. Hay suficiente comida, agua y luz de sol, y nuestros amiguitos están calentitos y cómodos.
Todos los animales que estaban enfermos o muy viejos recuperan la salud y el vigor; aquellos heridos o lisiados vuelven a ser fuertes otra vez, a la vez que nosotros los recordamos en nuestros sueños.
Los animales son felices, excepto por una pequeña cosa: cada uno extraña a aquella persona tan especial que dejaron atrás. Todos ellos corren y juegan juntos, pero llega el día en que uno de ellos de repente se detiene y mira a la distancia. El brillo en sus ojos es intenso; su cuerpo empieza a estremecerse. Súbitamente se sale del grupo, volando sobre el verde césped, cada vez más rápido. Es que te ha reconocido, y cuando finalmente tú y tu amigo especial se encuentran, se abrazan el uno al otro en alegre reunión, para nunca jamás ser separados. Besos de felicidad llueven sobre tu cara; tus manos vuelven a acariciar la amada cabeza, y de nuevo miras aquellos confiados ojos, que hace tiempo se fueron de tu vida, pero nunca estuvieron ausentes en tu corazón.
Es entonces cuando cruzan juntos el Puente del Arco Iris…









